Historia de una giganta: capítulo quinto (+18)


Los saqué uno a uno y con un bolígrafo negro les marqué su cuerpo con una cruz y con su inicial que la conocía perfectamente...luego busqué algunas ramas para hacer fuego...y saqué una cerilla de una caja de cerillas que guardaba por si la necesitaba.

Eran las doce y diez de la madrugada e iba a comenzar el ritual de la muerte encendí el fuego...luego los puse por parejas cerca del fuego, me encantaba ver esas caras de pánico y de confusión...me encantaba hasta el punto en que comencé a excitarme..., nunca antes había sentido esa sensación de placer exhausto...entonces me introduje uno de mis dedos en la vagina y comencé a meterlo y a sacarlo....luego me lo llevé a la boca...mis pechos se comenzarón a poner duros y me apetecía abrirme completamente de piernas y acariciarme nuevamente, estaba tan excitada que olvidé por completo a mis enemigos...aunque si me sentía observada pero fue sólo por un momento y ya me encontré absorvida por un placer extremo...comencé a jugar con mi gran clítoris, era enorme...tan grande que el placer que me proporcionaba llegama a dejarme el cuerpo sin apenas fuerzas...comencé a echar un líquido de color blanquecino totalmente nuevo para mi..., me apetecía introducirme dos dedos...introduje otro dedo más mientras con la otra mano seguía acariciándo mi gran clítoris, pensé ponerme a cuatro patas y masturbarme con las manos por detrás, de detrás hacia adelante...en ese instante cuando miré al suelo vi como el grupo de hombrecillos no me quitaba ojo de encima..., me sentía como una diosa comparada con esa chica humillada..., sentí la necesidad de meterme otro dedo más ya iban tres dedos pero mi vagina cada vez se ensanchaba más...me froté el pecho al mismo tiempo...me apetecía que me penetraran..pero ¿con qué?...al mismo tiempo estaba asustada pues era aún virgen y sabía que la primera vez iba a sangrar..., miré a los hombrecillos...pensé quizás...quizás pueda jugar con ellos un poquito antes de matarlos...los cogí por parejas de dos como estaban puestos...y decidí...introducirlos en mi vagina como un consolador...me daba igual que no pudieran respirar ya que pensaba matarlos igualmente...sólo necesitaba que me penetraran una y otra vez y para eso me iban a servir...abrí las piernas y vi sus caras...de placer o miedo...me resultava indiferente eran mi juguete...CONTINUARÁ...*

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