Historia de una giganta: capítulo cuarto (+18)


Y de repente ahí estaban ellos, los ví en mi bolsa como presas...., allí estaban en estado de alerta como todo el mundo..., tenía gana de torturarlos, de hacerle sufrir como ellos me lo hicieron a mi en su momento, de machacarlos psicologicamente uno a uno de todas las maneras posibles..., o quizás de machacarlos físicamente, apretarle el cuello, atarlos, hacerles gemir de dolor, me gustaría saber como se sentirían ahora, como se sentirían así de pequeños, con tanto miedo como yo sentía cuando era su presa, cuando era esa persona maltratada a la que tiraban piedras y casi escupían..., tenía unas inmensas ganas de comer, pero no..., no iba a acabar tan pronto este momento tan satisfactorio, tan real, tan poderoso..., así que anduve un largo camino hacia las afueras de la ciudad..., ya hasta la gran satisfacción interior que tenía sació mi hambre...ya sólo estaban ellos y yo..., ellos entre mis manos, entre mi cuerpo, entre mi mente, entre mi venganza, entre mi poder, entre mi alma.....CONTINUARÁ...*

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